LA VIOLENCIA NO ES NORMAL
Desde la primera vez que hablé con él fue mágico, platicamos de uno de nuestros temas de interés en común, el cine, era increíble como los dos hablábamos de lo mismo, nunca había conocido a alguien con quién tuviera una conexión así, y me enganché, vivimos la etapa del enamoramiento y salimos embarazados y como para mí era importante el matrimonio nos casamos, no quisimos fiesta, ya que decíamos que no nos gustaban las fiestas, la realidad no aguataríamos una fiesta, nació mi hijo y empezaron los problemas, un día, la verdad, no recuerdo porqué, me dio mi primer cachetada, y yo no hice nada, solo lloré, desde entonces empezamos a vivir el círculo de la violencia, él me pegaba, yo lo justificaba, él me pedía perdón, yo lo perdonaba, no sabía no perdonar, vivíamos el periodo de la luna de miel, período en el que todo es bonito y se supone todo esta bien por un tiempo, y de repente otra vez viene la violencia y se repite el ciclo una y otra vez, con los años el período de la luna de miel se alargó, los eventos violentos y la violencia, yo no sabía poner ni un solo límite en mi vida, todos me manipulaban y siempre hacía lo que otros querían y no lo que yo quería, también porque para mí el matrimonio era muy importante y la palabra separación o divorcio no estaba en mi vocabulario, ni en mi mente, creía que ese era mi destino y que yo tenía que aguantarme, también era el papá de mi hijo, y yo sentía que si me separaba yo sería la culpable de que mi hijo creciera lejos de su padre, y según yo mi hijo no merecía eso, me equivoqué, mi hijo no merecía la violencia que vio y vivió, no merecía estar cerca de un violentador.
Llegó el diagnóstico de autismo de mi hijo y con ello muchas respuestas, tanto su papá como yo nos dimos cuenta que también éramos autistas, ambos empezamos a trabajar en nosotros mismos para entendemos, llegué a un círculo de mujeres feminista y prácticamente me salvo la vida y entendí que no podía seguir ahí, busque mi diagnostico porque seguía sin saber poner límites y no sabía como terminar con la relación que prácticamente ya no existía, gracias a mi diagnostico obtuve la ayuda adecuada, aprendí a poner límites y pare la violencia y me separé, no fue fácil, ya que los cambios no se nos dan tan fácil, fue todo un proceso, la realidad es que la violencia está normalizada y darte cuenta que no es normal, no es fácil, la primera persona que me violentó fue mi hermana mayor, por un año, mis papás me violentaban psicológicamente, pues minimizaban lo que sentía, y por ser diferente siempre era criticada y juzgada, nunca me sentí parte de mi familia de origen, siempre me sentí rechazada por ser diferente, así que viví acostumbrada a los malos tratos y sufrí mucho bullying en la escuela, del que aún no me recupero.
No puedo ser la pareja de quien me agredió, aunque ya lo perdone, no puedo ni siquiera ser su mejor amiga, pero es el papá de mi hijo y seguimos siendo una familia, una familia que se ha construido de una manera diferente, la crianza respetuosa llegó a nuestra vida y nos ha dado muchas herramientas para poder tratarnos bien, comunicarnos mejor y también para poder reconocer nuestras emociones y aprender a sacarlas de otras formas no violentas. Si el papá de mi hijo no hubiera cambiado y siguiera siendo violento no sería parte de la familia, pero él decidió cambiar y ser parte.
No soy la única mujer autista que he sido violentada, lamentablemente es muy común engancharnos con hombres violentos y salir de una relación violenta no es nada fácil, pero lo primero es saber que la violencia NO ES NORMAL, que todos merecemos buenos tratos y que si te tratan mal no estás sola, puedes pedir ayuda, no te sientas avergonzada de decirlo, pues eso te puede salvar la vida, pues la violencia va escalando y tu vida está en peligro, busca ayuda, puedes salir de ahí






































